EDITORIAL: Cuando las elecciones generales miran de reojo a Alcalá

Sumario

Un adelanto que cambia el calendario político

El adelanto de las elecciones generales al 29 de noviembre ha introducido un elemento nuevo en un calendario que, hasta hace apenas unos días, parecía bastante más previsible. El Gobierno ha disuelto las Cortes y convocado las elecciones para finales de noviembre, varios meses antes de que, en condiciones ordinarias, los ciudadanos vuelvan a las urnas en las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2027.

En Alcalá de Henares, donde las municipales están fijadas para el 23 de mayo de 2027, resulta inevitable preguntarse hasta qué punto lo que ocurra en las generales tendrá después reflejo en la política local. No porque unas elecciones sean un adelanto de las siguientes, que no lo son, sino porque el clima político nacional puede condicionar el estado de ánimo con el que los ciudadanos afronten las municipales.

Y en una ciudad como la nuestra, donde en 2023 el PSOE fue la lista más votada con 11 concejales, los mismos que obtuvo el PP, y Vox consiguió los tres ediles que permitieron a los populares alcanzar la Alcaldía, cualquier movimiento en los equilibrios políticos nacionales merece ser observado con atención.

Alcalá, entre dos urnas

La primera incógnita estará precisamente en saber qué lectura harán los partidos locales de las elecciones generales. Un cambio de Gobierno en España podría modificar el escenario en el que se desarrolle la campaña municipal, aunque sus efectos concretos serían difíciles de anticipar.

Una eventual llegada del PP al Gobierno de la Nación podría reforzar políticamente a los populares en algunos territorios, pero también colocar a sus gobiernos municipales allí donde gobiernan con Vox ante un nuevo escrutinio político. Alcalá es uno de ellos, aunque el pacto que llevó a Judith Piquet a la Alcaldía ha atravesado ya importantes tensiones durante esta legislatura. Vox llegó incluso a denunciar en julio la ruptura del acuerdo por parte del PP, aunque sus concejales continuaron formando parte del Gobierno municipal.

En el otro sentido, una continuidad del actual Gobierno de Pedro Sánchez podría permitir al PSOE afrontar las municipales desde un contexto nacional diferente al de 2023. Eso tampoco garantiza nada en el ámbito local, pero sí podría alterar el marco político en el que se presente cada candidatura.

Y aquí aparece otra circunstancia que hace especialmente interesante el próximo año: el PSOE ya ha despejado su principal incógnita y ha designado a Javier Rodríguez Palacios como candidato a la Alcaldía para 2027. El exalcalde volverá a encabezar la candidatura socialista después de haber gobernado la ciudad entre 2015 y 2023.

Un tablero que todavía está por completar

También habrá que observar qué sucede en el espacio situado a la izquierda del PSOE. En 2023, Más Madrid-Verdes Equo obtuvo dos concejales, mientras que IU y Podemos concurrieron por separado y no obtuvieron representación municipal.

La eventual aparición de nuevos liderazgos, acuerdos o fórmulas de unidad podría modificar considerablemente ese espacio. La fragmentación o la concentración del voto puede tener una importancia especial en unas elecciones municipales, donde unos pocos centenares de votos pueden terminar convirtiéndose en algún concejal de diferencia, indispensable para romper la mayoría de un bloque.

En el centro y la derecha también quedan preguntas abiertas. El PP tendrá que afrontar el final de la legislatura con su propia lectura de la experiencia de gobierno y de su relación con Vox, mientras que la formación de Abascal deberá decidir cuál es su proyecto para la ciudad después de una legislatura marcada por las tensiones dentro del propio Ejecutivo municipal.

Y queda incluso una cuestión más personal, aunque inevitablemente política: qué papel tendrá Judith Piquet después de las elecciones generales. Su proyección dentro del PP madrileño es evidente y no puede descartarse que, dependiendo del escenario que resulte de las urnas, pueda recibir alguna responsabilidad en otro ámbito institucional. Pero hoy sería prematuro dar por hecho cualquier movimiento en ese sentido.

Lo importante sigue estando aquí

Todo este movimiento político puede resultar apasionante para quienes seguimos la actualidad municipal, pero conviene no perder de vista lo esencial.

Alcalá tiene por delante numerosos proyectos que necesitan continuidad, acuerdos y capacidad de gestión. Infraestructuras, movilidad, vivienda, desarrollo urbano, patrimonio, Universidad, transporte, zonas industriales o la relación con las administraciones superiores no pueden quedar supeditados a que el calendario electoral se acelere o a que cambien los equilibrios entre partidos.

Las elecciones son, naturalmente, el momento en el que los ciudadanos deciden qué proyecto quieren para su ciudad. Pero hasta que llegue ese momento hay una obligación mucho más inmediata: gobernar.

Las elecciones generales de noviembre serán, por tanto, mucho más que una cita nacional para Alcalá. Serán también el primer gran termómetro político antes de unas municipales que llegarán apenas seis meses después. Después de ellas sabremos mucho más sobre el escenario en el que Alcalá afrontará su propia cita con las urnas.

Y quizá la única certeza que podemos tener hoy es que, pase lo que pase en noviembre y pase lo que pase en mayo, la ciudad no debería detenerse mientras los partidos hacen sus cuentas electorales.

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Redacción Alcalá Viva

Redacción de Alcalá Viva. Equipo editorial del medio digital independiente de Alcalá de Henares.

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