La Catedral-Magistral de Alcalá de Henares acogió el 9 de septiembre de 2026 el primer acto de inauguración del curso académico 2026-2027 de la Universidad de Alcalá (UAH), con la entrada solemne de la comitiva académica en el templo catedralicio.
El acto contó con la intervención del Aula de Música Coral de la Fundación General de la Universidad de Alcalá y con unas palabras de Mons. Antonio Prieto Lucena, obispo complutense, quien recibió a las autoridades académicas y civiles antes de que la comitiva iniciara su recorrido por la calle Mayor hasta el Paraninfo de la Universidad.
El valor del conocimiento al servicio de la persona
Durante su intervención, el obispo recordó que la recepción de la comunidad universitaria en la Catedral-Magistral mantiene viva una tradición vinculada a la obra cultural y humanista del cardenal Cisneros, impulsor de la Universidad de Alcalá hace más de cinco siglos.
Prieto Lucena señaló que, aunque han cambiado las ciencias, la sociedad y la propia concepción de la universidad, permanece la idea de que el conocimiento debe contribuir a hacer más libre y humana la vida de las personas.
En este contexto, el obispo centró su saludo en una reflexión sobre la inteligencia artificial y los avances científicos y tecnológicos, tomando como referencia la encíclica Magnifica Humanitas, atribuida en su intervención al papa León XIV.

Babel y Jerusalén como modelos de progreso
El obispo contrapuso dos relatos bíblicos: la construcción de la Torre de Babel y la reconstrucción de las murallas de Jerusalén en tiempos de Nehemías.
Sobre Babel, explicó que representa a una humanidad con una gran capacidad técnica, pero cuyo proyecto se desarrolla desde la ambición de alcanzar gloria humana y sin una referencia a Dios. Según señaló, en ese modelo la dignidad de las personas queda subordinada a la eficiencia, se impone la uniformidad y el resultado final es la dispersión y la confusión.
Prieto Lucena relacionó esta imagen con el momento actual, marcado por el desarrollo de la inteligencia artificial, la biotecnología, la medicina, la ingeniería y el tratamiento masivo de datos. A su juicio, estos avances constituyen logros admirables, aunque también obligan a plantearse qué tipo de humanidad se quiere construir.
Frente a Babel, el obispo presentó la reconstrucción de las murallas de Jerusalén como un modelo basado en el trabajo en equipo y la responsabilidad compartida. Nehemías, explicó, asignó a cada familia una parte de la construcción y transmitió la idea de que nadie es tan poderoso como para hacerlo todo por sí solo, ni tan insignificante como para no poder aportar una ayuda valiosa.
La universidad como proyecto común
El obispo consideró que esta reflexión puede resultar especialmente útil para la Universidad de Alcalá, donde conviven disciplinas muy diversas, desde las humanidades hasta las ciencias.
En su intervención, destacó que cada área del conocimiento contempla la realidad desde una perspectiva diferente, pero que ninguna puede agotar por sí sola el misterio de lo humano. En este sentido, recordó la frase de Blaise Pascal: «el hombre sobrepasa infinitamente al hombre».
Prieto Lucena defendió que la persona no debe quedar subordinada al progreso, sino que el progreso debe estar al servicio de la persona y del bien común. Por ello, animó a ampliar las capacidades científicas y tecnológicas sin perder de vista su finalidad humana.
El obispo vinculó esta idea con la responsabilidad de cada miembro de la comunidad universitaria, llamado a contribuir al proyecto común desde su propio ámbito de estudio, investigación o trabajo.
Un llamamiento a ser maestros en humanidad
En la parte final de su saludo, Mons. Antonio Prieto Lucena deseó a profesores y autoridades académicas un curso lleno de frutos y les animó a evitar lo que definió como el «síndrome de Babel», asociado a la deshumanización y a la «idolatría del lucro» que puede sacrificar a los más débiles.
«Seamos maestros en nuestras respectivas ciencias, pero sobre todo seamos maestros en humanidad», afirmó el obispo antes de concluir su intervención con un saludo y una bendición.
Tras el acto en la Catedral-Magistral, la comitiva académica recorrió la calle Mayor hasta el Paraninfo de la Universidad de Alcalá, donde continuó la inauguración oficial del curso 2026-2027.
Más información y fotografías: Diócesis de Alcalá.












