La Comunidad de Madrid actualizará la normativa del instituto para impulsar la investigación, la innovación y la transferencia de conocimiento
La Comunidad de Madrid ha iniciado la actualización del Reglamento de Organización y Funcionamiento del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA), una reforma con la que pretende reforzar el papel de este organismo como referente nacional en investigación e innovación agroalimentaria.
El Consejo de Gobierno ha conocido esta semana el informe sobre el proyecto de decreto que modernizará la normativa vigente desde 1998, adaptándola a la legislación actual y a la evolución experimentada por el instituto durante las últimas décadas.
Una estructura más moderna y orientada a la formación
La nueva regulación incorporará de forma expresa la formación entre las funciones del IMIDRA, considerándola una herramienta clave para la transferencia de conocimiento, la innovación y el desarrollo de los sectores rural, agroalimentario y medioambiental.
Además, el decreto contempla una reorganización interna destinada a mejorar la agilidad y eficiencia del organismo, así como una actualización del funcionamiento de su Consejo Asesor para reforzar la representatividad institucional, la transparencia y los principios de buen gobierno.
Nuevas incorporaciones para reforzar la investigación
Entre las medidas destinadas a consolidar el papel investigador del instituto figura la ampliación de su plantilla especializada.
La Comunidad de Madrid convocó el pasado año 10 plazas de funcionarios del grupo A1, cuyo proceso selectivo se encuentra actualmente en fase de examen tras la celebración de las pruebas el pasado 26 de junio.
Asimismo, el Ejecutivo regional prevé convocar a comienzos de 2027 otras 10 plazas del grupo A2 y continuar impulsando la contratación de personal investigador. Durante 2025 se formalizaron 23 contratos laborales vinculados a proyectos de investigación.
El Encín, uno de los grandes activos del IMIDRA en Alcalá
Uno de los principales recursos gestionados por el instituto se encuentra en Alcalá de Henares. La finca El Encín alberga una de las colecciones de variedades de vid más importantes del mundo, con cerca de 3.900 ejemplares, considerada la segunda de Europa y la tercera a nivel internacional.
Estas instalaciones constituyen un referente para la conservación y el estudio del patrimonio genético vitivinícola, además de servir como centro de investigación y experimentación agrícola.
El IMIDRA también custodia importantes recursos genéticos hortícolas y forestales que recientemente se han incorporado a la Red Española de Bancos de Germoplasma.
Conservación de razas autóctonas y desarrollo rural
La actividad del instituto se extiende igualmente al ámbito ganadero a través del Centro de Selección y Reproducción Animal (CENSYRA) y de sus distintas fincas experimentales.
Desde estos espacios se desarrollan programas de conservación y mejora de razas autóctonas, aplicando técnicas de reproducción asistida, selección genética y colaboración con asociaciones de criadores para mejorar la competitividad de las explotaciones sin comprometer la preservación del patrimonio biológico.
Impulso a la innovación gastronómica
Otro de los proyectos estratégicos del organismo es el futuro Centro de Innovación Gastronómica (CIG), que se ubicará en el Mercado de San Fernando de Madrid.
Este espacio impulsará investigaciones relacionadas con nuevos alimentos, fermentados, lácteos, legumbres, aceites y vinos, así como iniciativas orientadas al aprovechamiento de subproductos agroalimentarios para reducir el desperdicio y generar nuevos ingredientes.
La actividad del centro se complementará con programas formativos, demostraciones, catas y acciones divulgativas dirigidas tanto a profesionales del sector como a estudiantes y futuros técnicos especializados.
Alcalá, pieza clave en la investigación agroalimentaria regional
La presencia de la finca El Encín convierte a Alcalá de Henares en uno de los principales enclaves científicos de la Comunidad de Madrid en materia agraria y alimentaria.
Además de albergar una de las mayores colecciones vitícolas del continente, sus instalaciones sirven como escenario habitual para proyectos de investigación, programas educativos y actividades de divulgación relacionadas con la sostenibilidad, la innovación y el desarrollo rural.












