El Centro Universitario Cardenal Cisneros (CUCC) ha celebrado este 30 de septiembre el acto oficial de inauguración del curso académico 2026/2027 en su campus de Alcalá de Henares. Alrededor de 200 personas, entre estudiantes, antiguos alumnos, personal del centro y representantes de instituciones educativas y locales, participaron en la jornada.
El nuevo curso ha comenzado con 600 estudiantes de nuevo ingreso de Grado y Máster.
La jornada comenzó con una Eucaristía presidida por Ignacio Latorre Rodríguez, delegado de Pastoral Universitaria de la Diócesis de Alcalá. Posteriormente tuvo lugar el acto académico, que incluyó intervenciones centradas en la educación, la situación de los jóvenes y los retos que plantea la inteligencia artificial.
“Guardar en el corazón y tocar tierra”
La primera intervención corrió a cargo de Joseba Louzao Villar, director gestor del Centro Universitario Cardenal Cisneros, quien comparó el comienzo del curso con “un folio en blanco con una historia por construir”.
Louzao destacó la importancia de la humildad y de reconocer el punto de partida antes de afrontar un nuevo curso. “Imaginar requiere humildad, cuya etimología nos remite al humus, a la tierra. Para ser humildes, en cierto modo, necesitamos tocar tierra, reconocer donde estamos, valorar lo recibido y no ignorar nuestros límites”, señaló.
El director gestor también subrayó que la educación se desarrolla en el día a día y en la relación entre las personas. “Nosotros pisamos tierra en el aula y en cada una de las actividades del centro donde comprobamos que educar es una palabra cargada de significado, la educación tiene mucho de trabajo cotidiano y de relación entre las personas”, añadió.
Durante su intervención también hizo referencia a la tradición marista del centro, cuya titularidad corresponde a esta institución. Recordó que su fundador, Marcelino Champagnat, cuando encomendaba una nueva misión a un hermano, escribía su nombre y lo depositaba en una pequeña caja con forma de corazón situada junto a una imagen de la Virgen María.
Louzao concluyó su intervención con una reflexión: “Guardar en el corazón y tocar tierra, quizás sean dos buenos hábitos para comenzar el curso”.
Una radiografía de la juventud española
La parte central del acto estuvo protagonizada por Rafael Ruiz Andrés, profesor de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid y doctor en Ciencias de las Religiones, que ofreció una conferencia sobre los principales rasgos de la juventud española.
Su intervención se estructuró en tres cuestiones: una radiografía de la juventud, una reflexión sobre la mirada que la sociedad tiene hacia los jóvenes y los retos que plantea la inteligencia artificial.
Ruiz Andrés repasó diferentes aspectos materiales que afectan a los jóvenes, como el empleo, la vivienda y los salarios, así como cuestiones relacionadas con los vínculos personales y la salud mental.
Durante su intervención señaló que cuatro de cada diez jóvenes han acudido alguna vez a un especialista y que alrededor del 42 % ha recibido un diagnóstico de ansiedad o depresión. Al mismo tiempo, destacó la importancia que los jóvenes conceden a la familia y la amistad, pese a que una parte importante manifiesta experimentar soledad no deseada. Según el estudio citado durante la conferencia, el 87 % de los jóvenes declara haber sentido soledad no deseada.
El profesor también abordó la relación de los jóvenes con Internet. Según los datos expuestos, nueve de cada diez jóvenes pasan un mínimo de dos horas al día conectados a Internet. Ruiz Andrés planteó que esta elevada conectividad y el nivel formativo no se traducen necesariamente en una mayor capacidad crítica.
En este sentido, se refirió a los resultados del último informe PISA sobre comprensión lectora y a la importancia de saber distinguir entre hechos y opiniones en un contexto marcado por la circulación de desinformación.
La importancia de la mirada
Tras analizar diferentes aspectos de la realidad de los jóvenes, Rafael Ruiz Andrés planteó a los asistentes una reflexión sobre la forma en que los adultos se relacionan con ellos.
En lugar de centrarse únicamente en los problemas que se atribuyen a la juventud, invitó a preguntarse qué puede hacer cada persona desde su propia responsabilidad, ya sea como docente, personal del centro, agente de pastoral, autoridad académica, político o sacerdote.
El sociólogo puso el foco en los jóvenes concretos que pasan por las aulas, con sus nombres, historias y circunstancias, frente a una visión general de “la juventud” como un colectivo homogéneo.
A partir de esta idea, Ruiz Andrés defendió que la forma de mirar la realidad influye en la manera en que las personas se relacionan con ella. Recordó la conocida expresión atribuida a Ramón de Campoamor, “Todo es según el color del cristal con que se mira”, y la relacionó con la capacidad de transformar la realidad a través de la mirada.
Como responsabilidad docente, planteó la necesidad de recuperar aquello que inicialmente despertó la vocación y el interés por enseñar. “Que el corazón y el motor de lo que hagamos, en mi caso el afán docente, transmita e insufle el brillo en la mirada, el brillo de la reflexión crítica, del amor y de la inquietud sincera por el mundo y las personas, de la utopía, de la capacidad aún por transformar”, señaló.
Su objetivo, añadió, debe ser “alentar, en definitiva, el brillo en la mirada de los jóvenes concretos, no de la juventud en abstracto, sino de los que pasan por nuestras aulas”.
Los retos de la inteligencia artificial
La tercera parte de la conferencia estuvo dedicada a los retos que plantea la inteligencia artificial y al papel que debe asumir la universidad ante los cambios que introduce esta tecnología.
Ruiz Andrés señaló que no se trata únicamente de determinar qué respuestas ofrecer ante estos retos, sino también de cómo se afrontan las transformaciones que se están produciendo.
En este sentido, consideró que los diagnósticos sobre inteligencia artificial son importantes, pero también lo es la manera en que la sociedad mira esta realidad, interactúa con ella y contribuye a definirla.
El profesor vinculó esta reflexión con la necesidad de mantener una mirada abierta hacia el futuro y hacia las posibilidades de transformación.
“La esperanza es un acto de responsabilidad”
Ruiz Andrés cerró su intervención reivindicando la esperanza como una responsabilidad vinculada a la forma de mirar y acompañar a los jóvenes.
“La esperanza, más que como convicción personal, la vivo como un acto de responsabilidad, de responsabilidad sobre nuestra propia mirada, aquella con la que observaremos, acompañaremos y transformaremos a los jóvenes con quienes estaremos en este curso académico”, afirmó.
El profesor añadió que la sociología ofrece una certeza: el futuro está abierto y su concreción dependerá, en buena medida, de cómo se mire y de cómo se establezcan las relaciones entre las personas.
El Ayuntamiento destaca el papel del CUCC en Alcalá
El acto contó también con la presencia de Dolores López Bautista, concejala de Educación, Universidad y Deportes del Ayuntamiento de Alcalá de Henares.
La representante municipal agradeció al CUCC su compromiso con la educación y el hecho de situar al estudiante en el centro de su actividad, así como su participación en la vida de la ciudad.
López Bautista destacó también la implicación de los jóvenes de Alcalá en actividades culturales y solidarias y afirmó que esta participación contribuye, a su juicio, a construir una sociedad mejor y más justa.
La UAH destaca la relación con el CUCC
El cierre del acto correspondió a Francisco Javier Acevedo Rodríguez, vicerrector de Estudios Oficiales de la Universidad de Alcalá, quien destacó la aportación del CUCC a la Universidad de Alcalá y lo definió como un modelo de gestión y calidad del que aprender.
Acevedo recordó a los estudiantes presentes que son también estudiantes de pleno derecho de la UAH y les animó a participar en las diferentes iniciativas universitarias.
Asimismo, agradeció el trabajo realizado por el personal docente y de administración y servicios y les animó a afrontar el nuevo curso con ilusión.
“No es un año más, es un curso nuevo, poned toda vuestra pasión, porque no se van a repetir esos estudiantes que tenéis en clase”, señaló. También recordó al personal dedicado a la gestión que su trabajo contribuye al funcionamiento del conjunto de la universidad.
Grados en Educación Social, Psicología y Magisterio
El Centro Universitario Cardenal Cisneros, de titularidad marista, ofrece actualmente los grados en Educación Social, Psicología, Magisterio de Infantil y Magisterio de Primaria.
Son titulaciones vinculadas a ámbitos como la educación, el cuidado y el acompañamiento de las personas. El modelo universitario del CUCC sitúa a las personas en el centro y plantea a los estudiantes como agentes de transformación social.












