Ensayo técnico impulsado por el CRTM
La Comunidad de Madrid, a través del Consorcio Regional de Transportes de Madrid, ha realizado un simulacro de incendio en un autobús eléctrico con el objetivo de recabar información técnica que permita adaptar los intercambiadores de transporte al incremento de este tipo de vehículos y actualizar los protocolos de seguridad en infraestructuras subterráneas.
La iniciativa busca anticiparse al crecimiento progresivo de la flota eléctrica en el sistema de transporte público regional.
Prueba en un centro experimental especializado
El ensayo se ha llevado a cabo en el centro experimental Applus+ TST, en San Pedro de Anes (Asturias), uno de los complejos europeos capacitados para recrear incendios reales en entornos controlados de estas características.
Durante la prueba se analizó el comportamiento del fuego, la evolución del humo y del calor, así como la eficacia de los sistemas de contención y extinción en espacios cerrados. La actuación se realizó en colaboración con la empresa Iberext y permitió evaluar la respuesta de los equipos de ventilación y control de gases, además de comprobar los protocolos específicos para incidentes relacionados con baterías eléctricas.
En el simulacro se reprodujo el incendio de un autobús eléctrico en el interior de un túnel, donde bomberos y unidades especializadas aplicaron técnicas adaptadas a las particularidades de estos vehículos.
Adaptación de infraestructuras subterráneas
Este tipo de pruebas resulta relevante para la adecuación de infraestructuras como los intercambiadores de Intercambiador de Avenida de América, Intercambiador de Moncloa, Intercambiador de Príncipe Pío, Intercambiador de Plaza de Castilla y Intercambiador de Plaza Elíptica, construidos principalmente entre los años noventa y principios de los 2000, cuando los autobuses eléctricos aún no formaban parte de la red.
En la actualidad, la red interurbana cuenta con 140 vehículos eléctricos puros, mientras que la flota de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT) alcanza las 452 unidades, aproximadamente un 20% del total.
Resultados y conclusiones
Las conclusiones del simulacro han sido calificadas como positivas. En los primeros minutos se registró una reducción significativa de la temperatura, que descendió desde unos 500 grados hasta situarse por debajo de los 100, sin que se produjeran daños estructurales ni propagación del fuego.
Asimismo, los sistemas de control permitieron encapsular los gases, evacuar los humos y mantener la visibilidad, facilitando la intervención de los equipos de emergencia y las tareas de evacuación.
La información recopilada servirá para actualizar los protocolos de seguridad y reforzar la capacidad de respuesta ante emergencias, a partir de un análisis técnico detallado que permitirá definir nuevas medidas de prevención y actuación en caso de incendio en vehículos eléctricos.















