Un equipo internacional liderado por la Universidad de Alcalá descubre decenas de especies de invertebrados en ecosistemas subterráneos de alta montaña hasta ahora prácticamente desconocidos
La Universidad de Alcalá (UAH), en colaboración con la Universidad de Basilea (Suiza), ha liderado una investigación que ha permitido descubrir una notable biodiversidad oculta bajo los glaciares rocosos alpinos, unos ecosistemas de alta montaña poco estudiados y especialmente sensibles al calentamiento global.
El trabajo, publicado en la revista científica Scientific Reports, del grupo Nature, lleva por título Unexpected high subterranean biodiversity on rock glaciers threatened by global warming y ha sido dirigido por el investigador José D. Gilgado. El estudio documenta por primera vez la elevada diversidad biológica que albergan los espacios subterráneos de estas formaciones geológicas compuestas por hielo permanente y fragmentos de roca.
Un ecosistema prácticamente inexplorado
Para desarrollar la investigación, los científicos analizaron las comunidades de hongos, plantas e invertebrados presentes en dos glaciares rocosos situados en el Parque Nacional Suizo.
Mediante dispositivos de muestreo instalados en el subsuelo durante varios años y el uso de técnicas avanzadas de análisis, el equipo logró identificar 80 especies de invertebrados, entre ellas insectos, arácnidos y otros artrópodos adaptados a condiciones ambientales extremas.
Según explica José D. Gilgado, el hallazgo más sorprendente fue comprobar la riqueza biológica existente en un entorno que, a simple vista, parece poco favorable para la vida.
“Lo más inesperado fue encontrar una diversidad tan elevada de fauna subterránea en un ambiente aparentemente tan inhóspito”, señala el investigador.
Refugios naturales frente a las condiciones extremas
Los resultados muestran que los espacios que se generan entre los bloques de roca actúan como auténticos refugios climáticos naturales, proporcionando unas condiciones ambientales mucho más estables que las existentes en la superficie.
Esa estabilidad térmica podría explicar la presencia de especies altamente especializadas en ambientes fríos y de alta montaña, que encuentran en estos ecosistemas un hábitat adecuado para su supervivencia.
Los investigadores destacan que estos entornos subterráneos han permanecido prácticamente invisibles para la ciencia hasta ahora, a pesar de su relevancia ecológica.
El calentamiento global amenaza su supervivencia
El estudio también advierte sobre la vulnerabilidad de estos ecosistemas frente al cambio climático.
El aumento de las temperaturas está acelerando la degradación del permafrost y del hielo permanente que sostiene los glaciares rocosos alpinos. Como consecuencia, muchas de estas formaciones podrían transformarse de manera significativa o incluso desaparecer durante las próximas décadas.
Esta situación pondría en riesgo la supervivencia de numerosas especies que dependen directamente de las condiciones ambientales que generan estos hábitats subterráneos.
Posibles alternativas aún por estudiar
La investigación apunta a que algunos terrenos pedregosos cercanos podrían convertirse en refugios alternativos para parte de esta biodiversidad. Sin embargo, los autores subrayan que todavía no existe evidencia suficiente para determinar si esos espacios serían capaces de reproducir las condiciones ecológicas únicas que ofrecen actualmente los glaciares rocosos.
Por ello, consideran fundamental continuar explorando estos ecosistemas de alta montaña, ya que podrían albergar muchas más especies todavía desconocidas para la ciencia y desempeñar un papel importante en la conservación de la biodiversidad frente a los efectos del cambio climático.
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El reportaje completo puede consultarse en la Universidad de Alcalá:












